miércoles, 11 de noviembre de 2009

Ah, la poesía...

Mirad qué bonito:

En cierta catedral, una campana había
que sólo se tocaba algún solemne día.
Con el más recio son, con pausado compás,
cuatro golpes o tres siempre daba, no más.

Todos son de 14. Y nadie acierta. Sigo esperando.
Os veo flojitos, muchachos. Y muchachas. Y Amanda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario